Azarías Gómez González
Las cifras oficiales solo mitigan la peor de las crisis del sector agropecuario tabasqueño
Con evasivas para informar sobre la situación del campo, el recién electo dirigente estatal de la CNC, Juan José Cadena de la Cruz, reconoce que, más que abandonado, necesita de tecnología, capacitación y créditos para que pueda producir; por su parte, el ahora perredista y ex dirigente de esa central campesina, Darvin González Ballina, asegura que la crisis alimentaria toma en despoblado al campo tabasqueño porque no hay una política dirigida, incluso, a la producción de básicos.
Cadena de la Cruz, que se negó a hablar de los polos de desarrollo del Plan Chontalpa y del de Balancán-Tenosique, manifiesta que si el campo está abandonado o se analizará en el seno de los diversos sectores agropecuarios.
La situación de falta de créditos, dijo, se dejaría en manos de la dirigencia nacional del PRI para que los legisladores discutan el presupuesto destinado al campo tabasqueño.
Sobre este tema, el presidente de la Unión Ganadera Regional de Tabasco, Freddy Priego Priego, señala que no obstante que el hato vacuno se ha mantenido en un millón 800 mil cabezas, reconoce que la producción en calidad se ha visto mermada, y enfatizó que los proyectos en ese sector tienen que ver con el envío de carne a Cuba y China.
El líder ganadero, se queja de las inundaciones registradas y que pegaron fuerte al sector agropecuario y siguen afectando al grado que en municipios como Nacajuca unas siete mil hectáreas seguían bajo el agua.
Priego Priego también indica además que el encarecimiento de granos agobia a ese sector que fue puntal de la economía estatal.
De este tema, el ahora perredista y ex secretario de la Comisión Agraria Mixta de la Reforma Agraria, Dorlian Díaz Pérez, señala que lo que está pasando en el campo se avizoraba cuando México firmó el Tratado de Libre Comercio para dejar en desventaja total a los productores.
Observa que los países más avanzados trabajan a base de subsidio, mientras que al campo mexicano no se le inyectaron recursos y se abandonó, “hace falta organización, más inversión, créditos, apoyo a grupos, que por lo menos produzcan lo que consumen, y no favorecer la introducción de productos.
Al remarcar que el campo está abandonado, detalla que los ganaderos se quejan de que vendían a 18 pesos el kilogramo de carne en canal, y en este momento está a 16 peso, es decir quien se dedica a esa actividad está perdiendo dos pesos por kilogramo que se restan de las utilidades que esperaba obtener.
En tanto, González Ballina, que inició su carrera política en el PRI y como diputado federal se pasó en 1988 al obradorismo, insiste en que el campo tabasqueño pasa por una de las crisis más grandes de los últimos tiempos:
Se ha perdido la vocación de siembra de maíz; en el Plan Chontalpa y en el Plan Balancán que eran polos de desarrollo desde hace años se dejó de producir maíz a pesar de ser zonas productoras de granos y ganado; a la actividad agrícola no se dio el apoyo, la maquinaria se acabó, se terminó la mecanización agrícola y la gente no está produciendo prácticamente nada.
Propone que se otorguen créditos directos a la palabra como se hizo en algún tiempo, créditos directos, sin tanto burocratismo.
“La salida de hombres del campo al extranjero es palpable, hay poblados con las casas vacías porque la gente emigró”, puntualiza.
Las cifras oficiales
En su último informe, Manuel Andrade dijo: “cumplí mis compromisos con la gente del campo”.
Andrade presumió la construcción de 10 padrones de productores después, de encontrar en el sector primario al inicio de su administración problemas estructurales, rezagos tecnológicos y sustentables que limitaban el desarrollo, por lo que se hicieron censos en cada sector productivo, “el estado es de los más avanzados en la materia y quedarán como patrimonio para planeaciones futuras de desarrollo agrícola”.
Sin embargo, las cifras no cuadran porque, por ejemplo, la producción de cacao ha venido a la baja. Los productores han derribado gran cantidad de árboles para dedicarse a otros cultivos, además han emigrado a otros estados en busca de trabajo, porque el precio del grano llegó hace unos cinco años a estar a menos de cinco pesos seco, y el coyotaje lo compraba hasta en un peso el kilo verde o en baba lo que obligó a abandonar las haciendas.
En el sector coprero, del que dijo estaba en el tercer lugar de producción, tampoco coinciden las cifras: con la baja producción de ese cultivo que ha sido casi arrasado por el amarillamiento letal y los bajos precios del producto, teniéndose que recurrir a otras alternativas como envasado de agua de y uso para carbón, proyectos de impulso federal, y no estatal.
Los productores de hule sufren la misma situación, una de las plantas procesadoras ubicada en el poblado Buergos, Macuspana, fue abandonada por completo, sin que ningún gobierno la rescate a pesar de que el cultivo es de mil 400 hectáreas. Asimismo están los productores de palma de aceite con cinco mil 129 hectáreas.
En su primer informe, Andrés Granier precisó que el impulso y modernización del campo serían temas centrales en el Plan Estatal de Desarrollo 2007-2012.
Habló de la suscripción del convenio para el Desarrollo Rural Sustentable con el Gobierno federal de mil 28 millones de pesos, 19 por ciento estatal, unos 200 millones de pesos, y más de 800 millones de la Federación.
Dijo comprometer recursos para atender a 141 organizaciones en beneficio de mil 500 familias de nueve municipios.
Y ya metido en cifras informó que la agricultura practicada en Tabasco por 122 mil productores (cacao, hule, palma de aceite, plátano, coco. Hule, cítricos, maíz, arroz y caña) genera un valor anual de tres mil millones de pesos, es decir, cada productor en promedio tiene un ingreso anual de 2 mil 469 pesos, es decir, 6 pesos con 70 centavos diarios.
Pero, en un comparativo, del presupuesto total en 2007 y que fue del orden de los 29 mil 576 millones de pesos, el gobierno de Granier destinó al sector agropecuario 673 millones, de ellos se asignaron a la inversión 414 millones, el resto a gasto corriente, mientras que otras áreas de gobierno como Política y Gobierno que incluye a la Secretaría de Gobierno fueron destinados mil 504 millones de pesos, 300 por ciento más que el asignado a la inversión en el campo.
Las cifras oficiales solo mitigan la peor de las crisis del sector agropecuario tabasqueño
Con evasivas para informar sobre la situación del campo, el recién electo dirigente estatal de la CNC, Juan José Cadena de la Cruz, reconoce que, más que abandonado, necesita de tecnología, capacitación y créditos para que pueda producir; por su parte, el ahora perredista y ex dirigente de esa central campesina, Darvin González Ballina, asegura que la crisis alimentaria toma en despoblado al campo tabasqueño porque no hay una política dirigida, incluso, a la producción de básicos.
Cadena de la Cruz, que se negó a hablar de los polos de desarrollo del Plan Chontalpa y del de Balancán-Tenosique, manifiesta que si el campo está abandonado o se analizará en el seno de los diversos sectores agropecuarios.
La situación de falta de créditos, dijo, se dejaría en manos de la dirigencia nacional del PRI para que los legisladores discutan el presupuesto destinado al campo tabasqueño.
Sobre este tema, el presidente de la Unión Ganadera Regional de Tabasco, Freddy Priego Priego, señala que no obstante que el hato vacuno se ha mantenido en un millón 800 mil cabezas, reconoce que la producción en calidad se ha visto mermada, y enfatizó que los proyectos en ese sector tienen que ver con el envío de carne a Cuba y China.
El líder ganadero, se queja de las inundaciones registradas y que pegaron fuerte al sector agropecuario y siguen afectando al grado que en municipios como Nacajuca unas siete mil hectáreas seguían bajo el agua.
Priego Priego también indica además que el encarecimiento de granos agobia a ese sector que fue puntal de la economía estatal.
De este tema, el ahora perredista y ex secretario de la Comisión Agraria Mixta de la Reforma Agraria, Dorlian Díaz Pérez, señala que lo que está pasando en el campo se avizoraba cuando México firmó el Tratado de Libre Comercio para dejar en desventaja total a los productores.
Observa que los países más avanzados trabajan a base de subsidio, mientras que al campo mexicano no se le inyectaron recursos y se abandonó, “hace falta organización, más inversión, créditos, apoyo a grupos, que por lo menos produzcan lo que consumen, y no favorecer la introducción de productos.
Al remarcar que el campo está abandonado, detalla que los ganaderos se quejan de que vendían a 18 pesos el kilogramo de carne en canal, y en este momento está a 16 peso, es decir quien se dedica a esa actividad está perdiendo dos pesos por kilogramo que se restan de las utilidades que esperaba obtener.
En tanto, González Ballina, que inició su carrera política en el PRI y como diputado federal se pasó en 1988 al obradorismo, insiste en que el campo tabasqueño pasa por una de las crisis más grandes de los últimos tiempos:
Se ha perdido la vocación de siembra de maíz; en el Plan Chontalpa y en el Plan Balancán que eran polos de desarrollo desde hace años se dejó de producir maíz a pesar de ser zonas productoras de granos y ganado; a la actividad agrícola no se dio el apoyo, la maquinaria se acabó, se terminó la mecanización agrícola y la gente no está produciendo prácticamente nada.
Propone que se otorguen créditos directos a la palabra como se hizo en algún tiempo, créditos directos, sin tanto burocratismo.
“La salida de hombres del campo al extranjero es palpable, hay poblados con las casas vacías porque la gente emigró”, puntualiza.
Las cifras oficiales
En su último informe, Manuel Andrade dijo: “cumplí mis compromisos con la gente del campo”.
Andrade presumió la construcción de 10 padrones de productores después, de encontrar en el sector primario al inicio de su administración problemas estructurales, rezagos tecnológicos y sustentables que limitaban el desarrollo, por lo que se hicieron censos en cada sector productivo, “el estado es de los más avanzados en la materia y quedarán como patrimonio para planeaciones futuras de desarrollo agrícola”.
Sin embargo, las cifras no cuadran porque, por ejemplo, la producción de cacao ha venido a la baja. Los productores han derribado gran cantidad de árboles para dedicarse a otros cultivos, además han emigrado a otros estados en busca de trabajo, porque el precio del grano llegó hace unos cinco años a estar a menos de cinco pesos seco, y el coyotaje lo compraba hasta en un peso el kilo verde o en baba lo que obligó a abandonar las haciendas.
En el sector coprero, del que dijo estaba en el tercer lugar de producción, tampoco coinciden las cifras: con la baja producción de ese cultivo que ha sido casi arrasado por el amarillamiento letal y los bajos precios del producto, teniéndose que recurrir a otras alternativas como envasado de agua de y uso para carbón, proyectos de impulso federal, y no estatal.
Los productores de hule sufren la misma situación, una de las plantas procesadoras ubicada en el poblado Buergos, Macuspana, fue abandonada por completo, sin que ningún gobierno la rescate a pesar de que el cultivo es de mil 400 hectáreas. Asimismo están los productores de palma de aceite con cinco mil 129 hectáreas.
En su primer informe, Andrés Granier precisó que el impulso y modernización del campo serían temas centrales en el Plan Estatal de Desarrollo 2007-2012.
Habló de la suscripción del convenio para el Desarrollo Rural Sustentable con el Gobierno federal de mil 28 millones de pesos, 19 por ciento estatal, unos 200 millones de pesos, y más de 800 millones de la Federación.
Dijo comprometer recursos para atender a 141 organizaciones en beneficio de mil 500 familias de nueve municipios.
Y ya metido en cifras informó que la agricultura practicada en Tabasco por 122 mil productores (cacao, hule, palma de aceite, plátano, coco. Hule, cítricos, maíz, arroz y caña) genera un valor anual de tres mil millones de pesos, es decir, cada productor en promedio tiene un ingreso anual de 2 mil 469 pesos, es decir, 6 pesos con 70 centavos diarios.
Pero, en un comparativo, del presupuesto total en 2007 y que fue del orden de los 29 mil 576 millones de pesos, el gobierno de Granier destinó al sector agropecuario 673 millones, de ellos se asignaron a la inversión 414 millones, el resto a gasto corriente, mientras que otras áreas de gobierno como Política y Gobierno que incluye a la Secretaría de Gobierno fueron destinados mil 504 millones de pesos, 300 por ciento más que el asignado a la inversión en el campo.


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