Todosio García Ruiz
1. Las primeras noticias que tuve de Miguel Ángel fueron en el CEBETIS 32, de parte de su hermano “El pato”, que estudiaba conmigo la especialidad de electromecánica:
-Mi hermano es filósofo. Se va por el periférico, entre los árboles y se pregunta ¿quién soy?, ¿a dónde voy?, ¿qué es el hombre?, ¿por qué vivimos...?
Después supe de sus peregrinaciones por los discursos lógico matemáticos en el Instituto Tecnológico Regional de Villahermosa, donde en vez de escuchar discusiones sobre matemáticas superiores, triángulo de Pascal, matrices y ecuaciones flexibles de sistemas acuosos, escuchaba de sus labios disertaciones de literatura, filosofía de la vida y de la ciencia. Supe que estaba vinculado a malas compañías como Luis Alonso Fernández Suárez, Abraham Reynoso y otros diletantes solares de la ciencia.
Saliendo de la adolescencia y con jovencitas en el alma, el cuerpo y el corazón, un día, después de visitarme en casa, salimos a la calle. Según yo iba al centro de la ciudad; él a visitar a una novia. Caminamos por la misma senda de la colonia Lindavista y nos dirigíamos a una casa. ¿Y tú a dónde vas? Me dijo Miguel Ángel ataviado con una boina española y una eterna carterita rancia y vieja. “Voy a ver a Basilia”, le dije. “Así se llama mi novia”, me dijo extrañado. “La mía también”, le dije...
2. El diálogo, el intercambio de experiencias, la lectura y la reflexión han sido los recursos formativos de Miguel Ángel. Siempre anhelante, tímido, impertérrito, como si la idea o la materia, que observa o crea, fuese a desvanecerse, así ha sido su acercamiento a la experiencia del lenguaje. Sin embargo, la disciplina, la tenacidad y el esfuerzo, han sido sus herramientas de trabajo que no a todos los mortales se les da con sencillez.
3. La objetividad, la razón, la descripción de fenómenos tangibles son aspectos que los narradores se apropian en su trabajo creativo. Sin embargo, los poetas también poseen esas cualidades pero son proclives a desenvolverse como pez en el agua en el ensayo. Miguel Ángel es un poeta importante y un ensayista sobresaliente: natural. Guardando las distancias, me permito evocar a Jorge Cuesta, Samuel Ramos, Gabriel Zaid, José Emilio Pacheco, José Joaquín Blanco o José Lezama Lima. Ellos son poetas extraordinarios que en el pensamiento reflexivo, el análisis, la puesta en claro de un fenómeno desde una visión específica e informada, nos han iluminado la cultura.
Miguel Ángel Ruiz Magdónel como hombre de cultura transita los mismos caminos tan comunes a poetas y ensayistas. ¿Qué los emparienta? El lenguaje, la filosofía, la imagen, el concepto, la reflexión.
4. Recuerdo sus publicaciones en la revista oficial “Expresión”, donde la Secretaría de Educación, Cultura y Recreación sacaba en los ochentas Textos interesantes sobre cultura general pero nada sobre educación local. Entre textos de Elías Balcázar, Enrique Canudas, Marcos Montiel, Juan José Beaurregard y otros importantes intelectuales del gobierno de Enrique González Pedrero, aparecían poemas de Ena lastra, Luis Barjau, Manuel R. Mora, José Tiquet, entre otros. Los relatos o cuentos premiados en la Feria de Tabasco eran de autores noveles entre ellos Miguel Ángel Ruiz Magdónel. Aquéllos textos eran extensiones o recreaciones de sus lecturas existencialistas, de sus procesos formativos.
Nunca supe que asistiera formalmente a un taller literario. Sí de sus largas caminatas y pláticas con Ciprián Cabrera Jasso, Fernando Nieto Cadena, Manuel R. Mora, Enrique Canudas Sandoval; de sus diálogos con Abraham Reynoso, la amistad duradera con Luis Alonso Fernández Suárez, etcétera.
5. Para mí, después de muchos años de conocerlo y convivir poco en cantinas y lupanares (llegó virgen al matadero, dicen las místicas lenguas); de informarme de su fama de “burro” (¿), de su colección de las páginas interiores de un diario dedicado al placer y comprar un cuadro cuya imagen es un soberano glande “dedicado a mis amigos”, puedo decir sin faltas modestias, lo siguiente:
Miguel Ángel Ruiz Magdónel es un poeta y ensayista actual, original y creativo. Su formación racional le permite desarrollarse con facilidad en la poesía y el ensayo porque los lenguajes simbólicos cuando no se excluyen, se yuxtaponen. Es importante para la docencia y el ejercicio editorial porque además de producir textos, edita y promueve la lectura en la UJAT. Es mi amigo mientras no demuestre lo contrario y juguemos en los mismos campos del lenguaje y especialmente en la lectura.
1. Las primeras noticias que tuve de Miguel Ángel fueron en el CEBETIS 32, de parte de su hermano “El pato”, que estudiaba conmigo la especialidad de electromecánica:
-Mi hermano es filósofo. Se va por el periférico, entre los árboles y se pregunta ¿quién soy?, ¿a dónde voy?, ¿qué es el hombre?, ¿por qué vivimos...?
Después supe de sus peregrinaciones por los discursos lógico matemáticos en el Instituto Tecnológico Regional de Villahermosa, donde en vez de escuchar discusiones sobre matemáticas superiores, triángulo de Pascal, matrices y ecuaciones flexibles de sistemas acuosos, escuchaba de sus labios disertaciones de literatura, filosofía de la vida y de la ciencia. Supe que estaba vinculado a malas compañías como Luis Alonso Fernández Suárez, Abraham Reynoso y otros diletantes solares de la ciencia.
Saliendo de la adolescencia y con jovencitas en el alma, el cuerpo y el corazón, un día, después de visitarme en casa, salimos a la calle. Según yo iba al centro de la ciudad; él a visitar a una novia. Caminamos por la misma senda de la colonia Lindavista y nos dirigíamos a una casa. ¿Y tú a dónde vas? Me dijo Miguel Ángel ataviado con una boina española y una eterna carterita rancia y vieja. “Voy a ver a Basilia”, le dije. “Así se llama mi novia”, me dijo extrañado. “La mía también”, le dije...
2. El diálogo, el intercambio de experiencias, la lectura y la reflexión han sido los recursos formativos de Miguel Ángel. Siempre anhelante, tímido, impertérrito, como si la idea o la materia, que observa o crea, fuese a desvanecerse, así ha sido su acercamiento a la experiencia del lenguaje. Sin embargo, la disciplina, la tenacidad y el esfuerzo, han sido sus herramientas de trabajo que no a todos los mortales se les da con sencillez.
3. La objetividad, la razón, la descripción de fenómenos tangibles son aspectos que los narradores se apropian en su trabajo creativo. Sin embargo, los poetas también poseen esas cualidades pero son proclives a desenvolverse como pez en el agua en el ensayo. Miguel Ángel es un poeta importante y un ensayista sobresaliente: natural. Guardando las distancias, me permito evocar a Jorge Cuesta, Samuel Ramos, Gabriel Zaid, José Emilio Pacheco, José Joaquín Blanco o José Lezama Lima. Ellos son poetas extraordinarios que en el pensamiento reflexivo, el análisis, la puesta en claro de un fenómeno desde una visión específica e informada, nos han iluminado la cultura.
Miguel Ángel Ruiz Magdónel como hombre de cultura transita los mismos caminos tan comunes a poetas y ensayistas. ¿Qué los emparienta? El lenguaje, la filosofía, la imagen, el concepto, la reflexión.
4. Recuerdo sus publicaciones en la revista oficial “Expresión”, donde la Secretaría de Educación, Cultura y Recreación sacaba en los ochentas Textos interesantes sobre cultura general pero nada sobre educación local. Entre textos de Elías Balcázar, Enrique Canudas, Marcos Montiel, Juan José Beaurregard y otros importantes intelectuales del gobierno de Enrique González Pedrero, aparecían poemas de Ena lastra, Luis Barjau, Manuel R. Mora, José Tiquet, entre otros. Los relatos o cuentos premiados en la Feria de Tabasco eran de autores noveles entre ellos Miguel Ángel Ruiz Magdónel. Aquéllos textos eran extensiones o recreaciones de sus lecturas existencialistas, de sus procesos formativos.
Nunca supe que asistiera formalmente a un taller literario. Sí de sus largas caminatas y pláticas con Ciprián Cabrera Jasso, Fernando Nieto Cadena, Manuel R. Mora, Enrique Canudas Sandoval; de sus diálogos con Abraham Reynoso, la amistad duradera con Luis Alonso Fernández Suárez, etcétera.
5. Para mí, después de muchos años de conocerlo y convivir poco en cantinas y lupanares (llegó virgen al matadero, dicen las místicas lenguas); de informarme de su fama de “burro” (¿), de su colección de las páginas interiores de un diario dedicado al placer y comprar un cuadro cuya imagen es un soberano glande “dedicado a mis amigos”, puedo decir sin faltas modestias, lo siguiente:
Miguel Ángel Ruiz Magdónel es un poeta y ensayista actual, original y creativo. Su formación racional le permite desarrollarse con facilidad en la poesía y el ensayo porque los lenguajes simbólicos cuando no se excluyen, se yuxtaponen. Es importante para la docencia y el ejercicio editorial porque además de producir textos, edita y promueve la lectura en la UJAT. Es mi amigo mientras no demuestre lo contrario y juguemos en los mismos campos del lenguaje y especialmente en la lectura.

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