viernes, 11 de julio de 2008

¿Qué tanto ha cambiado la peculiaridad de indolente que señalaban en el tabasqueño?

Samuel Soto Giles

Del estudio histórico de minorías étnicas en Tabasco, el investigador de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Raymundo Vázquez Soberano, originario de Comalcalco, diferencia que, “contrario a la capacidad de los inmigrantes siriolibaneses que han demostrado trabajo, organización y ahorro, los viajeros refieren que los tabasqueños tienen la peculiaridad de ser desidiosos, fiesteros, indolentes, en otros términos quieren decir que somos flojos.”

En la víspera de que le fuera entregado un reconocimiento por la Asociación Civil Historiadores de Tabasco, en entrevista con Pioresnada ratifica y expone varias cuestiones:
“Pero además, ahí está en las bibliotecas, la Martí es una de ellas, en las colecciones especiales de la José María Pino Suárez que se refieren a esto; si esa visión se ha tenido tradicionalmente de nosotros, habría que preguntarnos ¿si hemos cambiado, qué tanto?; ¿a partir de que elementos nosotros pudiéramos identificar cuáles son las características que determinan la identidad cultural de los tabasqueños?; ¿qué elementos nos pueden servir para explicarnos por qué somos y actuamos así?; ¿qué nos hace diferentes de los norteños, de los yucatecos?; ¿Será que carecemos colectivamente de capacidad de organización?; ¿Será que el Estado siempre ha sido con nosotros demasiado paternalista y ese paternalismo nos está lacerando de manera terrible a grado tal que en muchas ocasiones todo lo esperamos de los gobiernos en sus tres niveles?”
En el libro Una visión de Tabasco, coordinado por el doctor Carlos Martínez Assad y que próximamente editará Milenio, un tiraje a nivel nacional, Vázquez Soberano participa con un trabajo que se llama La ambición de los extranjeros por la feracidad de las tierras tabasqueñas durante el periodo de 1876 a 1910, además en el anuario de la UJAT tiene dos artículos que abordan esta temática: La colonización de portorriqueños al sureste mexicano y La emigración siriolibanesa a Tabasco durante el Porfiriato.
Con el resultado de sus estudios indica que la realidad tabasqueña es muy compleja y en la medida en que historiadores, sociólogos, antropólogos, licenciados en derecho, etnólogos “podamos trabajar armónicamente sobre el mismo fenómeno, entonces tal vez podamos entenderlo de una mejor manera”.
Organización y ahorro
El especialista en la historia del Siglo XIX, anota que la investigación independientemente de su magnitud o escala, si no tiene un sentido práctico para comprender determinadas problemáticas en el presente, “obviamente no tendría sentido hacerlos.”
Argumenta que hace años, la desaparecida Julieta Campos escribió el libro Qué hacemos con los pobres abordando la situación de los indígenas, que a pesar de todas las preocupaciones el Estado-nación no ha logrado incorporar a estos grupos al carril de la modernidad.
Y, en cambio, pareciera ser que los grupos de origen extranjero, en términos generales, son los que han traído un nuevo matiz y una nueva transformación a lo que es nuestro país.
Ilustra que en el caso tabasqueño los libaneses son una muestra de este fenómeno, llegan comerciando de manera ambulante, paulatinamente van pasando al comercio organizado en locales de los mercados, posteriormente saltan a lo que son los almacenes para transitar al mundo de la política.
“Habría que ver el orgullo por ser siriolibanés, es un orgullo creado a partir de la tercera generación, las primeras generaciones, obviamente, eran rechazadas por la sociedad local porque se les consideraba como gente que no le aportaba nada a la vida local, sin embargo, posteriormente, gracias a su trabajo desplegado, a su capacidad de organización y a sus peculiaridades en cuanto al ahorro logran sobreponerse generacionalmente”.

Trabajo colectivo
Entonces ¿qué es lo que los siriolibaneses, lo que otras etnias extranjeras tienen que carezcan los tabasqueños que no logran transitar a esos niveles?, ¿qué es lo que nos caracteriza como sociedad en términos generales? ¿por qué los tabasqueños somos muy dados a la política, a la grilla, que es una industria para nosotros, pero no trabajamos?
“Somos muy poco afectos al trabajo y a la organización”, responde.
Ante esto advierte: si no reconocemos nuestras fallas, difícilmente podremos tener aciertos hacia el futuro: debemos tener la sensibilidad y la disposición de llevar trabajos de manera colectiva que beneficien de manera colectiva y no por sectores, nada más.

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