lunes, 16 de junio de 2008

portada No. 3

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Interés ciudadano, marginado en relación político-periodista

Al partidizarse los medios de comunicación, el
ciudadano aprende a leer entre líneas
Samuel L. Soto Giles

De una muestra aleatoria, la primera plana de Presente de 5 de enero de 2000 fue clara: Niegan libertad a Cabal; con el subtítulo: Temen en Australia posible fuga del ex banquero tabasqueño; cuatro años después el banquero había librado en México la cárcel y fue presentado en una gira de trabajo por La Chontalpa por el gobernador Manuel Andrade como uno de los impulsores de la economía local.
El diario Tabasco Hoy vivió una lucrativa alianza con el gobierno nemista y la dinastía que lo depuso, que le dio el triunvirato Gurria-Madrazo-Andrade de 1992 a 2006, en que la elección interna del candidato priista a la gubernatura lo hizo pasarse a reforzar a los neoperredistas.
El 21 de enero de 2000 cabeceó: garantiza Madrazo manejo escrupuloso de recursos, no se permitirá la desviación de los dineros del erario, advirtió. En ese mismo mes, con Madrazo Pintado, seguía la publicidad: 38 empresas tabasqueñas recibieron de manos del gobernador Roberto Madrazo su certificado de Calidad y Productividad.
También al inicio de ese año se empezó a delinear la trayectoria de Presente que se reforzó siete años después, al publicar el 30 de enero: Exige Mayans transparencia, en alusión a la entonces elección interna priista en que se habían enlistado también: Manuel Andrade, Arturo Núñez y Pedro Jiménez León. Al final de la lucha Núñez sucumbió ante Andrade, porque Mayans no participó, aunque había declarado:
“Con Francisco Labastida Ochoa y Roberto Madrazo coincidimos en el propósito de lograr la unidad social y el desarrollo político de Tabasco”.
Con la candidatura ganada en abril, el entonces diputado local con licencia; Andrade Díaz, fue el orador en el homenaje a Carlos A. Madrazo, el Ciclón del Sureste, el 4 de junio:
“Tabasco es más grande que los grupos, con política de la buena se debe afianzar el régimen de convivencia plural, madura y civilizada que el estado merece”, destacó Andrade.
Tabasco Hoy le dio seguimiento a la elección priista informando el 21 de junio de la reconciliación entre Francisco Labastida Ochoa y Roberto Madrazo con el llamado a la “Operación cicatriz”, esfuerzo inútil porque los juicios madracistas habían mellado la imagen de Labastida quien perdió días después ante Fox.
El 29 de junio de 2000, Presente informa en su primera plana de la inauguración de la Plaza de la comunicación y del concepto de José Pagés Llergo:
“Ahora el chocolate ya no se hace con cacao ni los periódicos los hacen los periodistas”.
Ahí la hija de José Pagés, Beatriz le leyó las cartas a Madrazo Pintado:
“Carlos Alberto Madrazo Becerra inauguró cauces y brechas dentro de la política y abrió la puerta a la democracia y a la libertad al interior de su partido. Creía que la política no era un oficio de cínicos y desvergonzados sino un instrumento ético y moral para servir al pueblo y advirtió el riesgo de seguir gobernando por la ruta del autoritarismo”.
Seis años después, Roberto Madrazo se iría al ostracismo y su grupo político perdería el poder aunque en el 2008 detenta algunas carteras en el servicio público.
Medio año después, el 22 de enero de 2001, Tabasco Hoy vuelve a su carga muy particular, Roberto Madrazo ha dejado el gobierno estatal:
“Obras en abandono”, titula en primera plana con el sumario: El gobierno interino no ha podido reactivar construcciones detenidas y mucho menos echar andar nuevos proyectos; el nuevo hospital “Juan Graham”, un reclusorio en Huimanguillo, el Arco Norte del Periférico y dos importantes puentes sobre el Río Carrizal se encuentran parados y podrían no ser terminados en un largo tiempo; en Villahermosa, calles y avenidas sufren el abandono y marginación total: facturas, deslaves, baches y hundimientos en arterias viales mantienen en jaque a la capital.
También con esa línea Tabasco Hoy marcó la que sería seisavos después su relación con el gobierno, el Ayuntamiento de Centro estaba presidido por el hoy gobernador Andrés Granier Melo.
Si en la política Tabasco Hoy se iba reencontrando con su origen de opositor al apoyar en 1988 a la campaña de Andrés Manuel López Obrador para posicionarse entre la población, en lo empresarial le redituó ganancia la cobertura que le dio a las irregularidades cometidas por la empresa Saint Martin.
“El 22 de enero de 2002 informó: Analizan contaminación para cancelar contratos: Semarnat”.
Unos meses después Tabasco Hoy se alió con esa empresa para la adquisición temporal del equipo de futbol Lagartos de Tabasco y trató inútilmente de que el gobierno de Manuel Andrade lo subsidiara.
Para junio de 2004, otro acontecimiento registró el diario Presente: Rechazo unánime a la Ley Mordaza.
En la Cámara de Diputados presidida por Carlos Mario Ocampo Cano, coordinador de la fracción legislativa perredista, el director de Comunicación social, Gonzalo González Calzada, había dado instrucciones el dos de junio que los reporteros pasaran por escrito sus preguntas una hora antes para que los diputados las respondieran.
Llegó la elección interna del PRI para candidato a Gobernador y también la definición de la trayectoria de Presente y Tabasco Hoy: no hubo operación capaz de cicatrizar la confrontación de abril de 2006 entre los precandidatos Andrés Granier y Oscar Cantón Zetina; Presente se quedó con Granier y ganó; Tabasco Hoy le apostó a Ojeda, por el triunfo perredista en los comicios federales y perdió.
Así, los medios –que han tomado partido- enteran pero no forman opinión y el ciudadano se ha vuelto ducho para leer entre líneas.
La relación de los medios de comunicación y con los políticos no ha sido tersa como en el discurso se deja entrever, bien por los intereses de los medios de comunicación o por el desplante de los políticos.
En mayo de 2006, el entonces candidato del PRD a senador Arturo Núñez Jiménez se ofuscó por la pregunta, en conferencia de prensa, del reportero Luis Enrique Martínez que había sido invitado, al igual que en las anteriores, por José Frías Cerino.
La interrogante se fue convirtiendo en cuestionamiento cuando el candidato dijo que le indignaba sobremanera la pobreza que hay en Tabasco.
Luis Enrique le preguntó si en esta desigualdad algo tenían de complicidad los 11 alcaldes del PRD porque no protestaban por la falta de recursos.
En ese momento fue cuando Arturo Núñez se alteró e incitó al linchamiento del reportero al acusarlo de priista y de provocador
Sin embargo, ni los militantes del Partido de Trabajo, en cuya sede fue la conferencia ni los demás reporteros hicieron eco a ese azuzamiento.
De esa experiencia, Luis Enrique Martínez compara:
“En los manuales de periodismo se establece que el político y el funcionario están detrás del escritorio y el periodista debe estar delante de ellos, ambos con el único objeto de cumplir con el ejercicio profesional por el que le pagan.
“Sí a unos les pagan los ciudadanos y a otros los empresarios del periodismo, entonces, lo más natural es que entre el periodista y los personajes de la vida pública, medie el interés ciudadano, de lo contrario esa relación se pervierte”
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Postergar, recurso de Carrera Ruiz, director de escuela de comunicación

Luis Enrique Martínez

A las 12:40 horas del 19 de mayo Pioresnada solicitó una entrevista al director de la División Académica de Educación y Artes de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), Roberto Carrera Ruiz. A pesar del compromiso de concederla el miércoles 21, once días después, el viernes 30, el catedrático universitario se disculpó alegando cuestiones de agenda.

Para llegar a esa respuesta, debieron pasar un encuentro fortuito afuera del inmueble donde se imparten las licenciaturas de Educación (1973), Idiomas (1989) y Comunicación (1991); y dos llamadas al celular que el propio Carrera Ruiz proporcionó (99-35-90-89-74).
En la primera que se hizo la tarde del martes 20, como él mismo recomendó, reiteró su compromiso de conceder la entrevista. Incluso se escuchó llamar a su secretaria para que le pasara la agenda aunque después ofreció devolver la llamada sin fijar tiempo. Como no lo hizo, luego de 30 minutos se le marcó de nuevo. Respondió. Señaló que recibiría al reportero al día siguiente, miércoles 21 pero aún faltaba por definir la hora.
“Te devuelvo la llamada”, insistió. Pasaron los días y Carrera Ruiz no cumplió. Fue hasta el viernes 30 que fue localizado en el interior del Instituto Juárez donde se desarrollaba la clausura del Simposium El sur desde el sur.
La designación de Carrera Ruiz como director de la DAEA no fue tersa. Encontró la oposición del personal académico, investigadores y alumnos de la institución que lo identifican como patiño –“chalán”, dicen algunos—del conductor del noticiario radiofónico Sin Reservas, Juan Carlos Huerta.
A su paso por el programa, auxiliaba al conductor en jefe leyendo servicios sociales, además de cubrir sus esporádicas faltas. Pero algo que lo caracterizó fue su expresión de perdona vidas con los adversarios de la clase política en el poder y al mismo tiempo lo obsequioso y remilgoso que era con estos últimos.
Y por si fuera poco, los diálogos que sostenían en cabina dejaban mucho que pensar a la opinión pública respecto a que la relación entre jefe y empleado iba más allá de lo profesional. Por eso se consideró el programa como una mala copia de las parodias políticas que durante los setentas pusieron de moda en la televisión Héctor Lechuga y Chucho Salinas.

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De equívocos y dudas

¿Fue el de Madrazo un régimen represor?
Guillermo Hübner Diaz

La madre de las libertades, la de expresión, que encuentra en la palabra impresa la más bella de sus manifestaciones, sufre cotidianamente menoscabo, daños, disminuciones, por parte de políticos –servidores públicos y dirigentes partidistas- y delincuentes organizados que constituyen una perfecta sinonimia con gente crecida al margen de la civilización y la cultura con muy pocas oportunidades de hacer contacto con la moral; que desalientan el perfeccionamiento de la sociedad, retrasan la superación del hombre en lo individual, ofenden su dignidad y privilegian conductas mediatizadoras que poco o nada tienen que ver con la inteligencia humana, ese maravilloso y mágico, divino “algo” que nos valora, nos distingue, nos separa, nos catapulta y califica muy por arriba de los demás animales del planeta. Ciertamente, sí; no debía haber equívocos pero hay un mundo de dudas. México, amable lector es el segundo país del mundo, después de Irak, en el que el ejercicio periodístico es la actividad más peligrosa.

Un sistema político surgido de la insurgencia popular contra una dictadura, como el nuestro, sucedido a través de los distintos regímenes para desembocar en una república democrática liberal, mucho tiene que ver con un muy amplio sistema de libertades que implica garantías, derechos y obligaciones para los ciudadanos, moral y equitativamente establecidas para salvaguardar el interés común de la sociedad coordinada por el poder público, y para vigorizar el Estado con el esfuerzo y concurso, si no de todos, cuando menos de la mayoría de los gobernados.
Uno de esos derechos, es el de estar informados, y una de estas garantías, es la de poder expresarse sin sobresaltos, por escrito o ante los micrófonos, que es lo que a los periodistas interesa, sin que el gobierno ofenda, reprima o margine, pues no es su atributo o facultad impedir el desarrollo y expresión cultural e intelectual de nadie, por el contrario, la moral lo obliga no sólo a respetar toda la socialmente útil expresión del pensamiento humano, sino a fomentarla e impulsarla.
La moral, entonces, y la ética, resultan imprescindibles en la tarea pública.
Todos queremos que algo cambie, que algo mejore en el mundo. Hay muchas cosas que no nos gustan y no por ser obras del gobierno, muchas, deberán ser aceptadas y mucho menos por todos. Hay obras pésimas –la vía “corta” a Cunduacán es un notabilísimo ejemplo-; si pudiéramos –decimos-, qué distinto sería todo, pero muchos se encogen de hombros y se dan por vencidos alegando que no poseen ni el poder ni la fuerza para cambiar cosa alguna. Y siguen quejándose y criticándolo todo. Les falta definición, resolución, no tienen vida, sólo “protestan”, como muchos perredistas y pinosuaristas, pero no cambian nada, siquiera algo, por mínimo que fuera, de y en ellos mismos.
¿Cómo distinguir, caro lector, a los seres vivos de los sin vida? Nosotros lo hacemos por la conducta, por los principios, por los compromisos de cada cual, por los movimientos, porque donde hay vida hay acción. Una persona llena de vida, será aquella que se mueva, que no detenga su desarrollo y se eleve todos los días; es aquella que no se conforma con observar sino que participa activamente en el juego de la vida. A ellas las buscamos para amacizar nuestra personalidad, nuestra dignidad y, en reciprocidad, para respetarlas, para alentarlas y para seguirlas.
Dijo el poeta y lo sacó a colación en una asamblea periodística el papá de Isidoro Pedrero Totosaus, Don Atahualpa Pedrero Damián: Si bien el agua es poesía, mejor es torrente que lago. Claro que como humanos que somos muchas veces erramos.
Por ley y por convicción, el gobierno, el gobernador de cada Estado o el presidente de cada municipio, no se diga el huésped de Los Pinos, es el primer obligado a velar por el cumplimiento de la Constitución y a garantizarle a los ciudadanos con sus mejores acciones el sano disfrute de sus derechos y libertades y la plena satisfacción de sus apetencias de aportación y participación democráticas.
El miedo a ser uno mismo, el miedo a la sociedad –esto lo dijo el gobernador Enrique González Pedrero-, el miedo a la política –por añadidura el miedo a los periodistas-, es miedo a la libertad. Claro, es más fácil ser esclavo que hombre libre, y esto lo escribió el inmenso maestro José Ingenieros.
Ir contra la libertad acallando voces, suprimiendo plumas, cerrando micrófonos, haciendo llamadas telefónicas para instilar veneno y prevaricar que Guillermo Hübner Díaz es de “línea contraria” a la del gobernador, que es “enemigo” del gobernador –como hicieron los ex coordinadores de Comunicación Social Carlos Manuel Pérez Priego y Addy García López durante la administración de Roberto Madrazo Pintado-, es atentar contra la sociedad, es atentar contra el derecho al trabajo constitucionalmente consagrado para ganar dignamente la vida y poder aspirar a mantener decorosamente a la familia, y es atacar la vida política que hace posible la convivencia civilizada entre los hombres.
Eso sólo lo hacen los políticos que alcanzan posiciones de poder para satisfacción de intereses personales, no para vigorizar un régimen de libertades y garantías. Ignoran que la política democrática que se define por ele ejercicio pleno y responsable de las libertades, se construye sobre la base de hombres libres, lo que esas personas sin lugar a dudas nunca fueron ni serán. Atentar contar hombres libres es atentar contra la democracia.
En los regímenes totalitarios, los ciudadanos, no digamos los periodistas, sólo tienen la obligación de obedecer.
¿Fue el de Roberto Madrazo Pintado un régimen totalitario?
No debía haber equívocos pero hay dudas, repito; no por él, a quien consideré en todo momento un político alejado del aplastamiento de la dignidad de los hombres, del aniquilamiento o la penalización del ejercicio de la libertad de los hombres, valores que suponen madurez para entenderlos y responsabilidad para ejercerlos; no, sino por otras personas, colaboradores suyos como los mencionados que debieron aprender de él que la libertad y la responsabilidad –valores ausentes en las perversas expresiones salvajes de Carlos Manuel y Addy-, nos diferencian de los dioses y las bestias y nos hacen hombres, sólo eso, simplemente hombres.
Ciertamente el periodismo, lo mismo que el ejercicio de la política, requiere de sabiduría y madurez para ejercitase, porque sus productos están destinados a la sociedad. El periodista y el político deben estar conscientes de su responsabilidad, de su compromiso con ellos mismos, con la sociedad, con su tiempo y primordialmente con la historia. Un periodismo libre, una política libre, lo es para enriquecer a la sociedad, civil y política, y para garantizar el ejercicio de las demás libertades.
Todo periodismo es expresión colectiva y quienes tenemos el privilegio de servir con nuestra pluma o el micrófono a la colectividad, tenemos la obligación de mirar el todo, de hablar y escribir pensando en la circunstancia social en la que se escribe o se habla, no en el capricho del ignorante y déspota funcionario que asaltó un cargo importante o llegó a él de carambola o por la fuerza de la complicidad.
Volver toda información incómoda al mundo del poder en querella individual, ejercer la política desde el centro de uno mismo como si se fuese el centro del universo –cómo odiaba la soberbia mi amigo, mi hermano Nicolás Reynés Berezaluce-, es enrarecer la visión, tergiversar la óptica, desvirtuar una profesión y con ello perdemos todos por igual: políticos, periodistas y ciudadanos, aunque muchos, entre los primeros, no lo crean.
Durante el gobierno del licenciado Manuel Andrade Díaz, escribimos que descuidaba su compromiso de fincar bases sólidas y sanas para una moderna relación con los periodistas de la entidad. Se cayó de nueva cuenta, dijimos, en la práctica de saciar a un grupo de predilectos –virtuosos de la abyección mejor acabada que madrugaban para enterarse de lo que habían “escrito” el día anterior y ahora le mientan la madre- y condenar a una especie de muerte civil a quienes no poseían carné de membresía al selecto club, o sea a los que guardaron su dignidad.
Claro, no se llegó al extremo de Carlos Manuel y Addy de considerar que la apertura, la pluralidad, el debate, el periodismo digno y crítico, minaba la vida social, que la libertad de prensa era una amenaza para la existencia de Tabasco, del gobernador Roberto Madrazo Pintado, de la sociedad entera. Buena parte de los periodistas cambiaron de prestadores de servicios informativos, de análisis o de formación y proyección de imagen, a cómplices del silencio y la desinformación y en prontos agentes ejecutores –con las excepciones del caso- de campañas de descalificación y linchamiento político en contra de tabasqueños destacados y de familias enteras.
Hubo periodista que regocijado, en abril de 2002, sacó un tanto fuera de sí al gobernador Manuel Andrade al decirle: “Señor, es usted padre por segunda vez, acaba de nacer un nuevo hijo suyo, señor…”. El gobernador solicitó al reportero mayor claridad en su dicho y este sin disminuir su emoción, la excitación desbocada que lo abrazaba, le explicó: “Sí, Señor gobernador, a mí ya me mantiene usted y como acaba de nacer mi hijo pues ya tiene otro a quien mantener, ya es usted papá por segunda vez”. El gobernador pidió una bacinica para vomitar provocado por tanta miseria humana.
La ética, la moral requiere que se haga el máximo esfuerzo para presentar los dos lados de la historia. Así como se deja constancia de las versiones oficiales, también se tienen que señalar o explicar las contradicciones. No hay que perder de vista que la libertad de prensa está orientada a asegurar los derechos de los ciudadanos, la probidad del gobierno y el respeto a la ley.
La prensa en sí, debe tenerse como una institución, no como una colección caprichosa y dispersa de individuos que ejercen con finalidades distintas, por caminos distintos, con distintas consecuencias, operando con normas súper relajadas, abiertas a interpretaciones distintas y rara vez susceptibles de arraigar, pues los periodistas que así actúan cambian de conducta conforme cambian los hombres del poder. Y los ejemplos sobran en este sentido.
Lo dijo recientemente el secretario de Gobierno, Humberto Mayans Canabal, durante una entrevista con Chuy y Emmanuel Sibilla Oropeza: En este mundo tan conmocionado y tan confuso, lo que falta es información, comunicación humana que manifieste afecto, comprensión, quizá optimismo. Si se mejora la información, la comunicación, se mejora la comprensión, es lo que hay que intentar para encontrar la armonía, el equilibrio social tan necesario y la paz. Cuando algo se comprende el problema empieza a disolverse y la luz empieza a brillar. Eso creemos nosotros y así, creyéndolo, nos vamos a morir. ¡Ni remedio!.

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El periodismo: La necesidad de contar

Gamaliel Sánchez Salinas

En las iglesias publican una hojita con sus mensajes retardatarios. Hoja parroquial la llaman. Deberías hacerlo así, no te saldrá caro…
Agradecí aquella sugerencia de mi amigo Roque Villalba. Iniciaban los noventas. Profesor novel, trabajaba yo en Comalcalco y había osado enfrentar al cacicazgo sindical de mi zona escolar, participando en una planilla en contra de la línea. El aparato, bien aceitado, nos aplastó en aquella elección. Compañeros, con carteras claves en nuestra planilla, el día de la votación aparecieron orgullosos en la otra o simplemente no llegaron.
Los triunfadores, vengativos, prometían “jodernos”. De los veintitantos que conformamos la planilla opositora, de ciento veinte que integrábamos la delegación, solo quedamos cinco. Algo teníamos que hacer para evitar las represalias y pensamos en una publicación. Con la propuesta de Villalba y el modelo de la revista infantil (Luciérnaga), que publicaban en otra zona, iniciamos “La Gaceta Magisterial”.

Recuerdo que en la presentación del primer número citábamos a Ricardo Masseti, fundador de Prensa Latina, cuando decíamos que no seriamos imparciales porque no se puede ser neutro entre el bien y el mal. Elaborada de manera artesanal (el mimeógrafo era básico) y sobre la premisa Kalimaniana, la mejor defensa es el ataque, La Gaceta salió con una circulación marginal, la zona escolar era su espacio. En aquella modesta revista hicimos patente nuestro desacuerdo a la manera corrupta y antidemocrática del quehacer sindical.
Timoratos primero, sueltos y atrevidos después, nuestro radio de influencia fue creciendo hasta las demás zonas del municipio. Pronto, los compañeros se acercaban a nosotros para confiarnos alguna injusticia o acto de corrupción en sus centros de trabajo, con la intención de que fueran publicadas. Las aportaciones solidarias en papel, tintas o económicas comenzaron a llegar. Nuestra revista iba creciendo y con ella nuestro compromiso.
Una mañana, encontré en el autobús a quien fuera mi maestro de educación artística en la secundaria. Yo iba a mi escuela, a Comalcalco, él, según me dijo, a reportear a Nacajuca. Hacía tiempo que había dejado las aulas para ingresar a las filas de la infantería periodística. Orgulloso, le di un ejemplar de La Gaceta. Días después mis compañeros me mostraban alborozados el ejemplar de un diario, La Verdad del Sureste, donde la portada de nuestra revista había sido reproducida con cometarios positivos. Mi antiguo profesor era el culpable.
Habilitados como reporteros, articulistas, ilustradores, distribuidores e impresores… mis compañeros y yo andábamos en la búsqueda del aprendizaje imitativo. Copiábamos de las revistas hechas por profesionales no siempre con buenos resultados., pero siempre, o casi siempre, con buenas intenciones.
--Maestro, necesito una caricatura para La Gaceta. Dígame quien puede hacerla y como cuánto me costaría…
--Habla con el maestro Gut, ponte de acuerdo con él…
Marcó el número del caricaturista y me pasó el auricular. El maestro Gut, con voz fría, desconfiado, preguntó por el patrocinador de la revista. Cuando le dije que no había tal, que un grupo de profesores hacíamos la cooperacha, percibí su risa socarrona. Acordamos precio y quedé de ir a su taller. Ahí entendí que el periodismo militante que intentábamos hacer distaba mucho del periodismo “normal” (No digas que eres periodista, me decía Roque Villalba, porque todos te tendrán desconfianza). Pero también creía que los ejercicios de periodismo militante que hasta entonces habían intentado algunos compañeros, se quedaban en lo panfletario y lo faccioso. No era nuestro caso, o no queríamos que fuera nuestro caso y hacíamos esfuerzos para ello.
Fue también mi maestro de educación artística quien me puso en contacto con otros colegas suyos. En la cantina de la calle Puerto Escondido me presentó a Rogelio Urrusti que, generoso, me ofreció sus caricaturas sin cuestionamientos de por medio. Y no recuerdo en que otro lugar, seguro estoy que no fue una iglesia, conocí a Luís Enrique Martínez que en un gesto desprendido ese mismo día me obsequió un libro de narradores en Tabasco publicado por la UJAT. Mudo testigo fui, del debate de los periodistas por el desnudamiento que un columnista, del diario donde laboraba mi maestro, hacía de los informadores. Entre bomberos no nos debemos pisar la manguera, parecían decir y le pedían interviniera. Estaba yo conociendo al periodismo que teníamos/tenemos.
En el proceso de crecimiento de nuestra revista, invité a los profesionales conocidos a colaborar. Munificentes accedieron y de igual manera brindaron espacios en los medios donde trabajaban. Como corolario obtuvimos el reconocimiento de los compañeros y el respeto de los burócratas sindicales, que no era el fin primero, es cierto, pero de alguna manera se demostró que éste (formar opinión) se conseguía entre los trabajadores de la educación.
Nada nos hacían los charros sindicales, que a falta de elementos de discusión apelaban al insulto, a la diatriba y hasta a la agresión.
Después de más de diez años de vida, La Gaceta Magisterial cumplió su ciclo, pero dejó en nosotros la impronta del escribidor que se resiste a no escribir lo que sucede, a no contar lo que acontece, con esa parcialidad de la que hablaba Masseti, pues no se puede ser imparcial entre el bien y el mal.
Esa es la causa primera por la que hoy participo en Pioresnada.
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Tarea de memoria


¡Dubidú dubidú; dubidubi dubidubi dubidú!

Teodosio García Ruiz



Los amigos se forjan en la niñez
y en los trabajos recreativos, formativos o de cualquier índole donde uno pase mucho tiempo en tareas que pueden ser agradables o infelices. Siempre se recuerdan con avidez porque evocan las álgidas aventuras cándidas u osadas de la maravillosa adolescencia; siempre se recuerdan porque tuvieron hermanas o madres insólitas que acompañaron sueños húmedos o charlas sórdidas en las esquinas de un barrio.
Pero encontrar amigos en la edad adulta es verdaderamente un hallazgo. Lo digo porque Alberto Zentella Rodríguez “El cuba”, es mi amigo desde hace sólo algunos años, y no hemos compartido juergas viejeriles, intercambio de parejas (es mocho), cantinas o estancia de estudios académicos. Hemos compartido, eso sí, pláticas intensas y extensas sobre la política estatal e internacional (le fascina la biografía homonímica del embajador norteamericano Negroponte)

Lo poco que de él sé está en un librito de memorias apresuradas que escribió para no morir de inanición cultural hace algunos años que estuvo sin ingresos económicos y quedó huérfano.
Su conocimiento de las cosas es vasto y largo; denso y trágico, así como la inexperiencia y sabiduría de la química orgánica, la literatura y la teoría del arte. Es especialista en cazar mojarras sin señuelo, moscas sin trampas y dinosaurios sin sueños. En ocasiones sorprende con sus frases del readerdigest y la impronta popular que los años dan a los caballeros sin rocines con motor en proa o en popa según sus estados de tránsito vehicular. Me sorprende su sabia matriz de concejal viejo en alguna comunidad típica de la raza de bronce; su conocimiento del mundo y su maña o estrategia para estar con y en el mundo.
Fue hijo único, mimado, sin ribetes maricas como ocurre a veces con esos chiquillos consentidos que se vuelven homos o engreídos de poder y megalomanía. Su formación musical en los ambientes populares de su natal Nacajuca le brindaron a su espíritu indomable (¿ni la naturaleza puede con los negros!) un caudal de lenguajes onomatopéyicos, visuales, olfativos y táctiles, de tal modo que en los viajes que realizaba en barquitos y vapores (como si hubiesen existido muchos) engrandecieron su cultura.
Como todo adolescente común y corriente (somos amigos) pudo haber vendido chicle, lavado baños, limpiado parabrisas, vender periódicos, hacer mandados, lavar caballos y otras linduras de la época difusa de su negra historia; se sabe que estudió en el Instituto Juárez una carrera técnica que no se llamaba así sino topografía o el arte de medir terrenos y checar orografías, lomas u ondonadas. Como un vulgar estudiante del Instituto Juárez (lo de vulgar no es por el Instituto), le pusieron portachiches al noble Juchimán, y creemos que también bigotes.
No sabemos por qué su afición a componer canciones si siendo un músico popular pudo tocar marimbas, tumbas, baterías, bandoneones, flautitas, tamborcitos o pititos de su comunidad indígena. Le dio por estar acorde a su tiempo y los boleros que venían de lustros atrás a los setentas le nutrieron el alma. Compuso “El puente”, “La otra vez que la vi iba llorando”, entre otras que dicen los que las oyeron hacían llorar a raudales o ponernos en desasosiego amoroso.
En su tiempo y espacio de fama y esplendor, nuestro amigo no conocía a nadie porque como ustedes saben, lectores míos, así ocurre con estas gentes que el cielo reclama y después excluye; iba él por las calles vestido de blanco con zapatos blancos, calcetines blancos, guayabera blanca, mirada fiera (blanca), y todo el cielo musitaba como en susurros o en musita (¿) que allí iba él. No pues.
Hoy que estamos ya dentro de las peregrinaciones memoriosas del tercer milenio y miramos como en la otra acera se dispersan los recuerdos que no vivimos o tratamos de reconstruir con informaciones incompletas, tendenciosas o vagas, quiero enfatizar que paralela a la vida de Alberto Zentella Rodríguez, está la historia de la ciudad de Villahermosa, la urbanización pueblerina (hoy desfasada), los sexenios gloriosos de gobernadores iconoclastas que apoyaron al Cuba; y sobre todo, un tufo lejano y rancio de sentimentalismo en dos o tres boleros que le dieron a nuestro amigo la notoriedad y el reconocimiento de los músicos.
Me congratulo con el chulo Catulo del pequeño Larousse en el sentido de que honrar honra; si no, que Chico Ché me lo demande y que en próximas andanadas de recuerdos Alberto Zentella y todos los amigos de su generación cantemos a coro: ¡Dubidú dubidú; dubidubi dubidubi dubidú!

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La Comunión de Chico Magaña: el acto estético de la lectura


Luis Alonso Fernández Suárez

En El refugio de la Luna, café ubicado en las inmediaciones del Parque de los Pajaritos, sobre la calle Hidalgo, que ha tomado como tarea respaldar las expresiones culturales de quienes tienen algo que decir; este sábado 24 de mayo, Francisco Magaña, en una veta diferente de la creación estética nos presenta una veintena de cuadros que se inscriben, sin ambigüedad, en el género abstracto, del que es común escuchar decir a los malos críticos que es refugio de los malos pintores. Quedarse con una observación así es restringir las posibilidades de disfrutar de un diálogo con el artista a través de sus cuadros, realizando una lectura del lenguaje sin palabras en el que se expresa el alma de aquél.

Con el nombre de Comunión: acuarelas, tintas y técnicas mixtas, la exposición se distribuye en las distintas salas del local. En la serie 1 contemplamos la quietud de una tarde lluviosa; en la serie 1 B encontramos alusiones vegetales, tallos floridos en un jardín silvestre; en la serie 1 A, me parece, Magaña nos hace ver la espontaneidad de una ronda infantil; una parte de la serie 2 es un mosaico donde el motivo acuático se repite en doce fragmentos que lo conforman, y en la otra el autor juega con las insinuaciones del desmanchado, en un compuesto tetraico; serie 3, conjunto de nueve miniaturas donde los tonos ocres y marrones aluden personajes que, sin cuidarse del espectador, se entretienen en sus asuntos; serie 3, conjunto de cuatro trípticos verticales donde los motivos aluden a los nenúfares de Monet; en la serie 4, otro tríptico vertical, nos remontamos a la Europa medieval, a la ciudad de Venecia, en el momento en que se celebra el carnaval; serie 8, mosaico de nueve miniaturas en el que los motivos rememoran letras sagradas de un código secreto; y por último, en la serie 9 encontramos alusiones zoomórficas en el festejo lúdico del día.
Te invito, pues, a disfrutar, a jugar, a crear tu propia lectura y compararla con la mía o con la de otros espectadores, o simplemente a deambular por la imaginación expresada de un artista. Frente al cuadro acércate cuanto puedas o quieras, y retírate lo que te permita el espacio, busca el punto donde tú veas lo que nadie puede indicarte. Recuerda que en el arte las posibilidades de lectura no son nunca agotadas en el tiempo.
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Cine: Historias del Desencanto

Alejandro Breck





“Por lo general la televisión se encuentra llena de basura
, ese puede ser un espacio que se puede ocupar el cine en video, la televisión se puede convertir en un escaparate de nuevos creadores.” Así define Alejandro Valle lo que se puede convertir en una oportunidad. “Hay que buscar esos espacios”, nos platica.

Después de la proyección de su ópera prima “Historias del desencanto”, filme realizado en video en su totalidad en los solitarios parajes de Real de catorce, concede una entrevista a un grupo de entusiastas aspirantes a realizadores: “me pasé diez años en la realización de esta película, -dice- fueron muchas las vueltas que di buscando dinero. Es muy difícil, alguien quiere colaborar contigo lo hace pero quiere ver la película filmada antes de soltar un peso, fue gracias a un apoyo del IMCINE, en una categoría de reciente creación que pude obtener un apoyo” .
La historia, a la que el autor define de divertida, tierna y bizarra logró entretener y llevar a un lugar de sueños a los espectadores que se dieron cita el pasado viernes 23 de mayo en el salón Tenosique.
El relato fílmico nos lleva a conocer los sueños y las pesadillas de tres personajes: Ainda (Fabiana Perzabal), una bella arpía; Diego (Mario Oliver), un jovenzuelo videasta que tiene el poder en su inocencia, justo en su ombligo y Ximena (Ximena Ayala), una aprendiz de bruja. Juntos recorren las andanzas del mundo del desencanto y terminan por llegar a un lugar donde todo se permite. Un lugar donde el Sí esté en todas partes, una tierra de sueños.
Con reminiscencias jodorowskianas (sin caer en el estridentismo) y lo fantasioso de Jean Pierre Junette (La ciudad de los niños perdidos), “Historias del desencanto” hace uso de la animación digital por computadora y crea atmósferas interesantes y divertidas. Una secuencia cuenta con la participación de Jaime López quien da vida al corazón cantor de dientes afilados del joven Diego, en un acto de “mera improvisación, salió algo muy divertido” como nos cuenta el mismo Alejandro.

La situación de cine en México.

El Tratado de Libre Comercio representa una de las principales trabas de la industria del cine mexicano “No podemos comparar una megaindustria como lo es Hollywood con la industria mexicana en la cual existen miles de trabas para la exhibición. Una de ellas son los dueños de las cadenas de cine, en la cual, si bien le va a tu película, dura una semana en cartelera; ellos argumentan que exhibir el producto mexicano no les genera ingresos, pero sabemos de políticas mañosas como el hecho de que compras un boleto para ver un film mexicano y te venden uno de las tortugas ninjas con el cual pasas a ver la producción mexicana, todo esto para argumentar que tu película no tiene la audiencia necesaria para mantenerse en cartelera”, comenta que ahora están elaborando el texto para la propuesta de la ley de cinematografía como tal, muy aparte de la de televisión y radio.
“La está elaborando gente especializada: realizadores, exhibidores, gente de la cineteca nacional, de la filmoteca, etc., gente inmiscuida en el medio y esperan que el texto sea recogido por los diputados y se haga propuesta de ley. Por lo menos en el D.F., donde contamos con el apoyo de Marcelo Ebrard”.
El video viene a ser una herramienta aprovechable para llevar a cabo propuestas, él mismo se inició como realizador de video experimental.
“Hay gente que aun le incomoda que con video se pueda hacer cine, esta gente aun te mira raro si les dices que haces videos, aun te consideran menor por trabajar con esta disciplina, esa forma de ver las cosas debe desaparecer.”
Ahora mismo se encuentra perorando un festival de cine en video en la ciudad de México en el cual se tiene la idea de proyectar en varias salas, proyectar así en video.
“Vamos a lanzar la convocatoria y, por su puesto, ustedes están invitados”, confió.
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cartón (Fernando Alfonso)

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cartón (rogelio Urrusti)



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Cacaguada

Luis Enrique Martínez

Por tomar atajos inimaginables, Roberto Madrazo Pintado se ganó a todo pulmón el mote de Madrazo el chico. Con ello depreció la obra pública de su progenitor Carlos A. Madrazo Becerra y a su vez sembró vicios en la clase política y al mismo tiempo en los medios de comunicación.
No es necesario revisar su paso por la actividad pública nacional si con lo hecho en Tabasco basta y sobra.

Para cumplir el sueño que sustituyó a la ilusión infantil de ser actor de teatro, Madrazo Pintado, intensificó su actividad política en el estado a partir de 1988 cuando su partido, el Revolucionario Institucional, por vez primera, corrió el riesgo de perder la gubernatura ante Andrés Manuel López Obrador.
Al tiempo de reforzar al candidato Salvador José Neme Castillo empezó a tejer alianzas con tirios y troyanos. Para alcanzar sus objetivos no le importó dilapidar recursos del erario. Tampoco formar paraperiodistas cuyo oficio original no alcanzaba para encontrar empleo o ya habían sido despedidos de instituciones públicas o privadas por ineptos.
El PRI ganó, repitió el carro completo en la elección estatal de 1988. Pero el camión quedó sin neumáticos y hasta sin motor. En tales condiciones no pudo cumplir el desafío de seis años. A la mitad del camino, llegó el relevó y atrás de Manuel Gurría Ordóñez, Madrazo el chico.
A partir de 1992, con todo el poder político, económico y de los medios de comunicación creció la legión de paraperiodistas cuyo modo de vida pasó de condiciones extremas a una bonanza que defendieron durante las contiendas electorales siguientes. En especial la de gobernador de 1994.
En las cajas de la ignominia que López Obrador presentó posterior a los comicios de ese año, aparecieron nombres de los guerreros y generales del ejército popular que desalojó los alrededores de Palacio de Gobierno para sentar al hijo de Madrazo el grande, en el poder. Entre los segundos, destacaba César Raúl Ojeda Zubieta.
También los paraperiodistas –arquitectos, abogados, contadores, ingenieros, odontólogos…porros, obreros, amas de casa— junto a los “bien nacidos” refrendaron su amor al erario sin preocuparse por iniciar una formación empírica en las mesas de redacción de la prensa escrita, radio y televisión.
Sin embargo, el compromiso con Madrazo el chico, desapareció cuando la astucia no pudo superar la elección presidencial de 2006. Una obsesiva aspiración que llevó al PRI a ocupar el tercer lugar en la preferencia electoral ciudadana del país.
A la vuelta de unas cuantas semanas, los paraperiodistas de Madrazo el chico abandonaron a su delfín para apoyar al químico Andrés Granier Melo.
Así lo hicieron con Gurría Ordóñez, el mandatario sustituto que dispuso del erario para sacarlos de la pobreza; también con Enrique Priego Oropeza, el gobernador interino que distribuyó el erario a manos llenas; de la misma manera actúan hoy con Manuel Andrade Díaz y Florizel Medina Péreznieto -el delfín de Madrazo el chico- que pasó de político a empresario proveedor de lámparas de Aladino al ayuntamiento de Centro.
A todo esto ¿qué es un paraperiodista? La definición ronda entre un pistolero a sueldo, que eso es un sicario, o la del vendedor de pollos aliñados que se siente periodista porque asegura que él también vive de la pluma.

II.-
En su libro “El poder, historias de familia”, el periodista Julio Scherer García se refiere así de la vida pública de los hermanos Guillermo, Carlos y Miguel Cantón Zetina:
“En el archivo del Banrural, sorprendente como caja de Pandora (…) Tres hermanos cobraban como una familia unida: Carlos, Guillermo y Miguel Cantón Zetina. Inaugura la carpeta del primero un cheque por 20 mil pesos: “Cooperación periodística prestada a la institución en el periódico Ultimas Noticias Dominical, correspondiente al mes de septiembre del año en curso” (1979) (…) Miguel, el más pequeño, firmaba recibos por 25 mil pesos mensuales…”
¿Ya se acabaron los tiempos de las vacas gordas, don?

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Más comunicación entre científicos y gobernantes, demanda Jan de Vos

Samuel L. Soto Giles

La región Sur-Sureste
es una paciente bastante enferma, precisamente por eso necesita que se haga un diagnóstico muy serio de todos los problemas que en este momento están presentes, de lo contrario se puede morir, advierte el investigador de CIESAS-Sureste, Jan de Vos, al participar con el tema El Sur en Perspectiva Histórica, en el simposium El Sur desde El Sur.
En ese foro organizado por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y la Universidad Intercultural de Chiapas se habló del grave problema del cambio climático que afectará en el Sur, especialmente las zonas que están cerca del mar.

Jan de Vos señala el problema de las inundaciones para Tabasco, el problema del aumento del nivel del agua marina que “tendremos en las próximas décadas, esos sí son problemas muy graves, el problema número uno, antes que se termine el petróleo es que ya no vamos a tener parte del territorio.
Todos estos problemas con la naturaleza se vuelven problemas sociales y económicos”.
Jan de Vos van Gerven es doctor en Filosofía y Letras (Universidad de Lovaina, Bélgica), trabaja en las líneas de investigación: XII. Cultura e Ideología, XV. Etnohistoria, XVI. Historia Económica y Social; tiene en proyecto: Vienen de lejos los torrentes. Diez incursiones en el pasado de Chiapas y entre otros, trabaja en Antología de 25 textos, relatos de tradición oral y extractos de libros sobre la rebelión de los zendales en 1712, bajo el título: “La guerra de las dos vírgenes. La rebelión de los zendales (Chiapas 1712)”.

-Sí no se atiende a esta paciente ¿cuáles serían las consecuencias?
-La paciente se va a volver cada vez más enferma y se puede morir.

-¿La sociedad...?
-Esas son palabras muy fuertes, obviamente, pero sí creo que no queremos darnos cuenta suficiente de la gravedad de la situación y como siempre sucede los que están en la sociedad civil como los funcionarios que tienen la responsabilidad de gobernar solamente toman medidas cuando casi es demasiado tarde y entonces tienen que tomar medidas drásticas y en ese sentido son medidas que afectan directamente a la población, es decir, como siempre hay el gran problema de falta de previsión de los problemas. ¿Usted cree que después de las inundaciones en Tabasco el gobierno ha hecho suficientes obras para prevenir otro desastre parecido?
Creo que no, creo que no, y eso es así en otras partes de México y en otras partes del mundo, la falta de previsión y considero que el buen gobierno, el bien gobernar tiene como elemento muy importante la capacidad de prevenir y de preparar y de estar mejor preparados para el caso que nos llegue otro desastre ambiental.

-En este caso, ¿qué tanta representatividad tienen los investigadores para hacer que su diagnóstico sea exigencia…?
-Hay también una enorme falta de comunicación por parte de nosotros; nosotros como académicos estamos demasiado poco preocupados por comunicar a la sociedad, en primer lugar, y también a los funcionarios, los resultados de nuestras investigaciones; faltan canales de comunicación para llegar con estos diagnósticos a la sociedad –en su sentido más amplio- y a los funcionarios.

-Hay foros de gobernadores, de delegados del gobierno federal, ¿cómo establecer esa comunicación, a quién le corresponde?
-Nos corresponde a los dos, en las dos direcciones tendríamos que hacer muchos más esfuerzos. Me llama la atención muy positiva de que hablaron varios funcionarios, entre ellos el Secretario de Gobierno de Tabasco. Entonces, yo diría: ¡Felicidades!

Jan de Vos consideró que en otro estado de la región debería dársele continuidad a este simposio.

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Rumba Palace: Conversacion con el mataviejitas

Gamaliel Sánchez Salinas




F U R I O S O Convertido en energúmeno, miraba yo al burócrata apostado frente a la computadora que me buscaba en la lista de los beneficiados con los cinco mil pesos por las inundaciones, con resultado infructuoso, en las oficinas de la URSE. “No está registrado en la base de datos” me dijo orondo. Mi furia tenía que ver con que compañeros que no se fueron al agua si estaban en la lista. Respiré hondo, el médico dice que a mi edad ya no debo hacer corajes y tomé el camino de la tranquilidad. Pensé que cinco mil pesos no valen un infarto y, resignado, decidí perderlos.

Salía de las oficinas cuando recibí el saludo de un compañero que regresaba con fotos y oficios de reclamación. Habitante de Las Gaviotas tampoco había salido en la relación. El mataviejitas, como le decimos por su amor casi obsesivo por las mujeres maduras, rayando en la senilidad, sonrió desanimado. Me contó sus periplos por los cinco mil. “No hay derecho, a los cercanos de Betty Luque se los dieron hace meses, quería repartir esa lana en lo oscurito pero se les descubrió todo y ahora nos quieran meter en una dinámica de desgaste, pero a mi me pagan o me pegan” dijo. Admiré su tenacidad. “Ya te leí en Pior es nada y creo saber que tu fuente es mi tío Faustino, ese viejito es el que sabe todo de la secretaría” dijo. Sonreí, el mataviejitas andaba equivocado pero no lo saqué de su error. “Espérame voy a entregar esto y te paso unos tips” ofreció.

Una vez que realizó los trámites, caminamos al estacionamiento. En el trayecto, casi en susurros, contó que Melba Rivera, asistente de Betty Luque, anda enloquecida haciendo precampaña con los directores a los que les hizo una fiesta el 17 de mayo. “Quiere ser diputada y cuenta con el apoyo de su hermano que está al frente de la casa de gestión en Nacajuca. Este es compadre de Acopa, el gran perdedor por la secretaría de SNTE”, me confió. Ya en su auto, no pudo evitar sacar su veneno en contra de mi sindicato y, con sonrisa miserable, dijo: “Al del sombrerito, Amezquita, tu líder, ya lo premiaron. Su mujer fue nombrada coordinadora de escuelas normales, es el pago por romperle el queso a tu sindicato. Ya cámbiate”. Me reí, le dije que sería el último de los sitetianos, que prefería la independencia total, quedarme sin sindicato, a regresar a la ignominia que representa el SNTE. Pero que no sería necesario eso, que resistiremos los embates del gobierno bicicletero, que al final se impondrá la justicia y entonces nuestra organización resurgirá boyante, plena. Disertaba yo eufórico cuando en la calle, desde un automóvil lujoso, una señora como de sesenta años le hacía señas. “Carnal, el placer me llama” se disculpó. Encendió su carro y se fue tras aquel auto. Yo caminé al centro, al café, donde encontré a mis amigos Heidy y Joaquín, quienes con su conversar ameno hicieron que olvidara mi encabronamiento.
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